Estrategia en el Poker


La estrategia del póker es muy simple: audacia y dinero. El jugador audaz sabe si se puede arriesgar o no, pero se arriesga casi siempre. Ganar solamente con una jugada fuerte, puede hacerlo cualquiera. Y entonces, la buena jugada se va al agua, si los demás pasan en el envite.

No se pretende animar al jugador a abusar siempre de la audacia, porque eso ya sería temeridad. Lo importante es ser audaz cuando conviene, no achicarse ante nadie. Ya hemos dicho que el azar interviene poco en este juego, salvo en la posibilidad de ligar o no una buena mano. El resto, es cuestión de estrategia más que de otra cosa.
La habilidad depende de eso: de saber o sospechar que el otro miente, y responderle con las mismas armas. Aquí las posibilidades de triunfo se reducen a una sola: la propia capacidad del jugador para conocer a su adversario.

Insistiremos una vez más en la importancia que en la estrategia de juego tiene el saber dominar el gesto, en mantenerse imperturbable siempre o, más aún, en saber engañar a los demás si se es buen actor. Pero basta con ser inexpresivo para que nadie nos adivine la jugada. Eso es fundamental en el póker.

Se puede aconsejar, eso sí, una determinada actitud al jugador, según sean sus cartas iniciales. Y ocho cartas disponibles en la baraja, si es una simple escalera de diferente color.

Con jugada buena ligada de mano, hay que ser prudente sin parecerlo. No conviene pasarse en el envite, aunque uno tome la iniciativa, porque una apuesta excesivamente alta, convencerá a los demás de que uno lleva n juego demasiado fuerte.
Ya hemos dicho antes que, a veces, es buena cosa pedir en el descarte dos cartas en vez de tres, sino lleva una pareja alta, de K o de ases, junto con otra carta alta, como un as o una K. Con ello se busca el posible full grande, sea de A o de K.

Si se lleva un trío, se pueden pedir dos o una carta, según sea la que uno se queda. Una K o un as puede también dar lugar a un full. Y de paso, se impide que otros sospechen que llevamos un trío. Pero para buscar el póker, por supuesto, ofrece más probabilidades el pedir dos cartas. Por ello esto es siempre una iniciativa personal.
Una vez efectuados los descartes, también es importante haber ligado cuando menos un trío.
Un full o una escalera, y no digamos ya un color, son igualmente estupendas manos para envidar con cierta alegría y con bastantes probabilidades de éxito, siempre que las posturas no sean excesivamente altas. Con el póker o la escalera de color se puede ir a todas, pero siempre conviene observar los descartes ajenos, porque ellos dan al jugador avisado una pista bastante clara sobre las posibilidades ajenas.

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